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Texto 2: La maldición

Texto extraído del libro "Fundación" de Isaac Asimov.


Theo Aporat era uno de los sacerdotes de Anacreonte de más alta categoría. Sólo desde el punto de vista de la jerarquía, merecía su nombramiento como sacerdote jefe de la nave insignia Wienis.

Pero no sólo tenía rango o prioridad. Conocía la nave. Había trabajado directamente bajo los sagrados hombres de la misma Fundación en la reparación de la nave. Había arreglado los motores bajo sus órdenes. Había vuelto a montar los circuitos de los visores; había reinstalado las comunicaciones; había blindado el casco abollado y reforzado las cuadernas. Incluso se le había permitido ayudar mientras los hombres sabios de la Fundación instalaban un dispositivo tan sagrado que nunca había sido colocado en ningún otro buque, siendo reservado para aquel magnífico y colosal crucero... el relevador de ultraondas.

No era extraño que le dolieran los propósitos para los que el glorioso buque estaba destinado. Nunca había querido creer lo que Verisof le dijo... que la nave iba a ser empleada contra la gran Fundación. Dirigida contra aquella Fundación donde había estudiado en su juventud y de la cual procedía toda bondad.

Pero ahora ya no podía seguir dudando, después de lo que el almirante le había dicho. ¿Cómo era posible que el rey, bendecido por la divinidad, permitiera aquel acto abominable? ¿No sería, quizá, una acción del maldito regente, Wienis, con total ignorancia del rey? Y el hijo de ese mismo Wienis era el almirante que cinco minutos antes le había dicho:

— Atienda a sus almas y bendiciones, sacerdote. Yo atenderé a mi nave.

Aporat sonrió torcidamente. Atendería a sus almas y bendiciones... y también a sus maldiciones; y el príncipe Lefkin se lamentaría bastante pronto.

Acababa de entrar en la habitación general de comunicaciones. Su acólito le precedía y los dos oficiales de servicio no hicieron ademán de interferir. El sacerdote tenía derecho a entrar libremente en todos los lugares de la nave.

— Cierre la puerta — ordenó Aporat, y miró el cronómetro. Eran las doce menos cinco. Lo había calculado bien.

Con rápidos movimientos derivados de la práctica, movió las pequeñas palancas que abrían todas las comunicaciones, de modo que todas las partes de la nave, cuya eslora era de tres mil metros, estuvieran al alcance de su voz y su imagen.

— ¡Soldados del buque insignia real Wienis, prestad atención! ¡Os habla vuestro sacerdote jefe! —
Sabía que el sonido de su voz llegaba desde la cámara de lanzamiento de cohetes, a popa, hasta las mesas de navegación de la proa.

» Vuestra nave — gritó — está comprometida en un sacrilegio. ¡Sin conocimiento vuestro, está realizando un acto tal que las almas de todos vosotros serán condenadas al frío eterno del Espacio! ¡Escuchad! La intención de vuestro comandante es conducir esta nave a la Fundación y allí bombardear esa fuente de todas las bendiciones hasta someterla a su voluntad pecaminosa. Y puesto que ésta es su intención, yo, en nombre del Espíritu Galáctico, le retiro su mando, pues no
hay mando cuando las bendiciones del Espíritu Galáctico han sido retiradas. Ni siquiera el divino rey puede mantener su reino sin el consentimiento del Espíritu.

Su voz adquirió un tono más profundo, mientras el acólito escuchaba con veneración y los dos soldados con creciente miedo.

» Y como esta nave se propone un fin tan diabólico, la bendición del Espíritu También la abandona.

Levantó los brazos con solemnidad, y, ante un millar de televisores en toda la nave, los soldados se acobardaron cuando la augusta imagen de su sacerdote jefe dijo:

» En nombre del Espíritu Galáctico, de su profeta, Hari Seldon, y de sus intérpretes, los sagrados hombres de la Fundación, maldigo esta nave. Que los televisores de esta nave, que son sus ojos, queden ciegos. Que las garras, que son sus brazos, se paralicen. Que los cohetes atómicos, que son sus puños, pierdan su fuerza.

» Que los motores, que son su corazón, dejen de latir. Que las comunicaciones, que son su voz, enmudezcan. Que su ventilación, que es su aliento, cese. Que sus luces, que son su alma, se desvanezcan. En nombre del Espíritu Galáctico, así maldigo a esta nave.

Y con su última palabra, al dar la medianoche, una mano, a años luz de distancia en el templo Argólida, abrió un relevador de ultraondas que, a la velocidad instantánea de las ultraondas, abrió otro en el buque insignia Wienis.

¡Y la nave murió!

Pues la principal característica de la religión de la ciencia es que actúa, y que las maldiciones como las de Aporat son mortalmente reales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jose dijo...
Lo de las maldiciones es increíble. ¿No os enterásteis de lo que sucede en Salta - Argentina? Un chabal que era Concejal de aquella ciudad había sido esotérico y le armaron una cosa muy fea. Los maldijo con nombre y apellido a los conspiradores. Todos los malditos están cayendo como moscas. Este es un "tutankamón" de Argentina. La noticia la podéis leer en www.saltanoticiassalta.com
o escribid en Google "maldiciones+concejal" y las veréis. Hay que tener mucho cuidado cuando se hace daño injustamente a alguien, uno nunca sabe si el otro es algún esotérico, este había sido de los buenos y se llama Guillermo Capellán. Mejor digo, amigos, os bendigo!!!

14 de agosto de 2009 18:46
Demetrios dijo...
Busqué la página y encontré la noticia del Concejal Esotérico. Es espeluznante la maldición contra el empresario Antonio San Millán quien habría financiado el complot porqu el Concejal Esotérico le quería cobrar los impuestos y a la vez era hermano del Alcalde de Salta. Les dijo: "pagarán con lágrimas de sangre la falsa acusación que me hicieron" y el hijo de 16 años murió inexplicablemente aplastado por mini tractor de cortar cesped. Las maldiciones existen y uno nunca debe dañar a nadie. El Concejal antes que suceda todo anunció por radio y en la prensa escrita lo que iba a pasar... El Concejal se llama Guillermo y hay mucho más en todo eso.

Joselin dijo...

BRUJERIA Y POLITICA = Magia Negra

LA CIUDAD DE SALTA, ARGENTINA, CONMOCIONADA POR LAS MALDICIONES DE UN CONCEJAL ESOTERICO:

El ex edil Guillermo Capellán, siendo Presidente de la Comisión de Hacienda del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta, quiso cobrarle los impuestos al hermano del Alcalde/Intendente Alejandro San Millán, Antonio San Millán.

El Poder Sanmillanista contrató al Abogado Roberto Elio Gareca y este letrado a su vez contrató a un delincuente juvenil, Rodrigo Chavarría (taxi-boy menor de edad a quien Gareca conoció en el Parque San Martín de la Ciudad de Salta) y lo denunciaron por violación. Estuvo 101 días preso y desde la cárcel vaticinó que saldría el día de la Lealtad Peronista, horas más horas menos salió en la madrugada del 18 de Octubre de 2003. Al salir del presidio en Concejal dijo “Quienes participaron en el complot pagarán muy caro lo que me hicieron”:

“Al Juez le pasará lo mismo a que a mí, se quedará sin cargo”. A los seis meses abogados de la Ciudad de Salta pidieron Juicio Político al Juez de la causa, Luis María Agüero Molina lo destituyeron por motivos relacionados al caso edil ocultista.

“Rodrigo Chavarría, pupilo de Roberto Gareca, hizo una denuncia falsa siendo menor de edad y eso es delito, cuando sea mayor vivirá preso”.

Chavarría siendo mayor cometió una estafa y fue condenado por un año, quedó en libertad condicional y a los tres meses cayó nuevamente en manos de la Justicia Federal por “Usurpación de Títulos y Honores y Estafa” y sigue preso.

“Destruyeron mi vida, y ese tipo participó en el estrépito mediático es un empresario de medios y publicidad, yo lo escuchaba desde mi celda decir cosas espantosas… tendrá su merecido” El empresario al que se refería el Concejal Ocultista sería Julio Castillo a quien lo internaron en una clínica con un fuerte dolor de cabeza, se le declaró un tumor cerebral fulminante y murió en horas.

“En el Diario El Tribuno se ensañaron conmigo y el Abogado Gareca publica todas las barbaridades que quiere porque su hermano es el Jefe de Redacción de Noticias Policiales en ese matutino… no importa, ya llegará el día…” Se refería al periodista Sergio Alberto Gareca a quien le descubrienron un cáncer galopante y murió en poco tiempo.

La predicción o “maldición” pública más dura y contundente del Concejal Astrólogo y Esotérico es cuando vaticinó en la FM Pacífico 92.9 en el Programa del periodista Daniel Salmoral aseguró: “Los San Millán pagarán con lágrimas de sangre lo que me hicieron” Inexplicablemente, el hijo de Antonio San Millán de 16 años murió aplastado por una cortadora de cesped minitractor. La gigantesca empresa de materiales de construcción conocida como Corralón El Milagro” se fundió y dejó un tendal de empleados sin indemnizar.

“Siguen haciendome daño por lo tanto siguen acumulando desgracias” En esta frase se refiere elipticamente al Empresario-locutor Martin Grande y al Abogado Roberto Elio Gareca sindicados como los principales responsable de la conspiración por cuanto el presunto violado y delincuente Rodrigo Chavarría los sindicó en su confesión como los autores ideológicos de la denuncia contra Guillermo Capellán. Con respecto a ellos el Esotérico Edil dijo: “tengo todo el tiempo del mundo para verlos caer, ellos son las frutillas del postre”

Salta es la capital turística de todo el Norte de Argentina donde viven 600.000 habitantes y en todos los rincones de la Ciudad se comenta: “Las Maldiciones del Concejal Capellán se están cumpliendo”. ¡Esto es para pensar porque el edil lo dijo en los medios con mucha anticipación! Si quiere leer el artículo completo escriba en cualquier buscador: “Cadena Global+maldiciones del Concejal” y tendrá mas detalles sobre este tema. Porque la brujería parece que existe y este político es esotérico.

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